Al pensar en Francia, muchos no
pueden evitar concentrar sus imágenes en Paris, su capital. Sin embargo,
Francia es mucho más que la “Ciudad de las Luces”. Es el país más extenso de
Europa Occidental, con una gran variedad de regiones y tradiciones que hacen de
esta nación una extremadamente rica en cultura. Por su parte, posee una
historia que se viene escribiendo desde las postrimerías del Imperio Romano
hasta el presente. Eventos como la Revolución Francesa, el cual dio un giro
total a la manera en que se manejaba el mundo occidental y marcó un antes y un después en las libertades
civiles, evidencian la gran influencia de su historia.
No cabe duda, que Francia es un
país muy influyente. Hoy en día dicha influencia se traduce en una gran
atracción por conocer de cerca lo que tiene para ofrecer. Así, el turismo ha
adquirido una gran importancia para el país y su economía. Bien lo sabían sus
gestores hace ya más de cien años atrás cuando decidieron crear una oficina de
turismo nacional en el año 1910, siendo pioneros en este tipo de gestión.
También las siguientes cifras son prueba del papel protagónico que tiene el
turismo en Francia.
Cuando se observa el éxito de
Francia a nivel turístico se tornan evidentes los siguientes factores:
Es el país más grande de la
Europa Occidental, lo cual le provee variedad en sus recursos naturales. Cuenta
con una amplia costa que cubre tres zonas marítimas definidas (Mediterráneo,
Atlántico y Canal de la Mancha). Posee varios sistemas montañosos que a
excepción del Macizo Central delimitan parte de sus fronteras (Alpes, Jura y
Pirineos). Por su parte, varios ríos importantes como son el Loira, Ródano,
Sena y Garona surcan sus tierras.
La misma gran extensión
territorial le brinda a Francia una gama variada de paisajes y climas. Sus
variantes en latitud y altitud le permiten condiciones distintas como las
mediterráneas (Languedoc, Rosellón, Provenza o Córcega), oceánicas (Aquitania,
Bretaña o Normandía), continentales (Borgoña, Champaña o Lorena) y de alta
montaña (Auvernia, Pirineos o Alpes).
Una cultura rica que se ha
nutrido de una larga historia. Francia ocupa lugares protagónicos desde los
tiempos del Imperio Romano pasando por la época medieval, el gótico, el
barroco, el Siglo de las Luces, la Revolución Francesa y finalmente la época
contemporánea. La arquitectura, el arte, el diseño, la moda, la gastronomía y
demás muestras culturales le proporcionan a este país un atractivo especial.
Su idioma, el francés, es uno de
los más hablados a nivel mundial. En gran parte por el domino colonial que tuvo
el país por varios siglos. Por ello, América, África, Asia y las islas del
Pacífico comparten lazos tanto culturales como comerciales con la nación
francesa. Estos lazos promueven un mayor flujo de visitas al país franco.
Tanto en el pasado como
actualmente, Francia se coloca entre las primeras grandes economías del mundo.
Es un país de innovación y gran desarrollo tecnológico. Asimismo, conserva
grandes paisajes agrícolas de gran atractivo turístico en los cuales aun domina
el encanto de los métodos de producción tradicionales y los negocios a pequeña
escala.
Demanda turística
Hoy día aproximadamente el 60% de
los franceses vacacionan fuera de su hogar. No obstante, la mayoría toman sus
vacaciones dentro del propio territorio nacional. Muchos, siguiendo la
tradición, eligen su destino de vacaciones de verano en la zona sur del país.
Sin embargo, esta tendencia ha ido cambiando en la actualidad, sobre todo, por
la introducción del euro, las aerolíneas económicas (low cost) y el aumento del
tiempo libre.
Recursos turísticos
En Francia, contrario a otros
países europeos, los recursos y productos turísticos se encuentran bastante
repartidos dentro del territorio nacional. Sin embargo, existen notables
diferencias entre las diferentes zonas turísticas del país y algunas,
definitivamente, se encuentran más desarrolladas que otras.
El territorio francés podría
dividirse en seis grandes regiones que a su vez pueden presentar zonas con
estilos y características particulares:
El norte francés – es una región
amplia que limita al norte con las costas del Canal de la Mancha y hacia el sur
se extiende hasta la zona metropolitana de Paris, capital nacional. Incluye
regiones como Artois y Picardía en el extremo norte que han servido durante
siglos como tierras de paso. En ellas se destacan ciudades como Calais o Lille.
Otras zonas de relevancia turística son Normandía y Bretaña, regiones
atlánticas con estilos muy particulares donde el mar y las influencias inglesas
y celtas han marcado su destino. Un punto destacable de la zona es la abadía de
Mont Saint Michel en Normandía.
París y sus alrededores – esta
zona localizada en la región de Isla de Francia está dominada por la ciudad de
Paris, centro político y cultural de la nación y destino turístico de fama
mundial. Atracciones turísticas como la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la
catedral de Notre Dame o el Museo del Louvre hablan por si solas. Sin embargo,
a las afueras de la capital francesa se pueden encontrar atractivos turísticos
como el Palacio de Versalles o el parque temático de Disneyland Paris. Mas al
sur se encuentra la región denominada Centro, un lugar llano donde surcan las
aguas del Loira y abundan los castillos. Como ciudad importante destaca
Orleans.
El oeste francés – demarcado por
el océano Atlántico en todo su litoral occidental, goza de un clima oceánico y
de innumerables playas. Se destaca por ser una zona de relevancia gastronómica
y de hermosos castillos. Lo componen las tierras de los Países del Loira,
Poitou-Charentes y Aquitania. Sus costas se inundan en los veranos con algunos
puntos turísticos destacables como Biarritz y Arcachon. Si se pasa a la zona
interior se descubren zonas turísticas muy famosas como el Valle del Loira con
sus atractivos castillos y palacios tan antiguos como los tiempos del
Renacimiento (Chambord o Chenonceau pueden ser dignos ejemplos). Otro atractivo
importante son las cuevas de Dordogne en donde existen ejemplos del arte
prehistórico y si se prefiere un buen vino entonces se debe hablar de la ciudad
de Burdeos y los famosos viñedos que le rodean.
El este francés – se extiende
desde Champaña hasta el Franco Condado pasando por regiones como la Lorena,
Alsacia y Borgoña. Al igual que el norte históricamente ha sido un lugar de
paso a través del cual se comerciaba y se movilizaban ejércitos. La región de
Champaña es famosa por su vino espumoso y por la ciudad de Reims, considerada
la capital religiosa de Francia. La Lorena es una zona industrial que tiene
como elemento turístico la ciudad de Nancy. Por su parte, la Alsacia región
disputada históricamente entre Francia y Alemania hoy día destaca por su
pintorescas villas, sus aires de cultura alemana y la ciudad de Estrasburgo,
sede del Parlamento Europeo. Por último, están la Borgoña y el Franco Condado
regiones históricamente ricas con ciudades medievales que ejemplifican antiguos
momentos de gloria. Destacan grandes ejemplos del romanesco como las abadías de
Citeaux y Cluny, ciudades como Dijon o los vinos de Côte d’Or y Beaujolais.
Las montañas francesas – es zona
compuesta por tres cadenas montañosas importantes, siendo los Alpes la más
destacada tanto a nivel turístico como por su elevación. Estas montañas
localizadas en gran parte en la región de Alpes-Ródano poseen una cultura de
montaña basada por años en el pastoreo. Hoy día, su economía se mueve hacia el
turismo e incluye actividades al aire libre, senderismo, lagos y paisajes
montañosos y, en invierno, todos los deportes de alta montaña. Por su parte, la
segunda región montañosa más destacada es la cadena de los Pirineos, localizada
en la zona sur del país colindante con España.
Estas montañas poseen características similares a los Alpes pues son una
cadena montañosa de gran altura. A nivel regional, gran parte de su territorio
pertenece a la región de Mediodía-Pirineos aunque partes de la cadena montañosa
se extienden al Languedoc y Aquitania. Por último está el Macizo Central, como
tercera zona montañosa de gran relieve. Localizada en el centro-sur del país,
concretamente en las regiones de Auvernia y Lemosín, es tierra de volcanes
extintos. Ejemplo de un turismo más natural y de aventura en donde destacan las
formaciones geológicas, las aguas termales, los deportes de naturaleza, el
agroturismo y, recientemente, los deportes de invierno. Tal vez, su punto
turístico más famoso sea la ciudad de Vichy con sus famosos spas.
El sur francés – es una de las
regiones más turísticas y famosas de Francia. Se compone principalmente, del
Languedoc-Rosellón y de Provenza-Alpes-Costa Azul, dentro de la cual está la
famosas Riviera Francesa. Son zonas mayormente visitadas en verano y están
delimitadas por el mar Mediterráneo. Sus paisajes coloridos y la luz de sus
días son muy apreciadas por los mercados de la Europa del Norte. Tiene entre
sus atractivos ciudades de litoral muy famosas como Cannes, Marsella o Niza.
También tiene ciudades que destacan por su historia como Aviñón, la cual alguna
vez fue sede del papado o Carcassonne, gran ejemplo de una ciudad medieval
restaurada. Dentro de esta región también se debe mencionar la isla de Córcega,
la cual ofrece impresionantes paisajes del oeste mediterráneo. Allí se
diferencian dos grandes regiones: la montaña, cubierta de bosques de pinos, y
la costa. En ambos casos se perciben estilos de vida tradicionales que han
logrado sobrevivir hasta nuestros tiempos.
