lunes, 19 de septiembre de 2016



Al pensar en Francia, muchos no pueden evitar concentrar sus imágenes en Paris, su capital. Sin embargo, Francia es mucho más que la “Ciudad de las Luces”. Es el país más extenso de Europa Occidental, con una gran variedad de regiones y tradiciones que hacen de esta nación una extremadamente rica en cultura. Por su parte, posee una historia que se viene escribiendo desde las postrimerías del Imperio Romano hasta el presente. Eventos como la Revolución Francesa, el cual dio un giro total a la manera en que se manejaba el mundo occidental y  marcó un antes y un después en las libertades civiles, evidencian la gran influencia de su historia.

No cabe duda, que Francia es un país muy influyente. Hoy en día dicha influencia se traduce en una gran atracción por conocer de cerca lo que tiene para ofrecer. Así, el turismo ha adquirido una gran importancia para el país y su economía. Bien lo sabían sus gestores hace ya más de cien años atrás cuando decidieron crear una oficina de turismo nacional en el año 1910, siendo pioneros en este tipo de gestión. También las siguientes cifras son prueba del papel protagónico que tiene el turismo en Francia.

Cuando se observa el éxito de Francia a nivel turístico se tornan evidentes los siguientes factores:

Es el país más grande de la Europa Occidental, lo cual le provee variedad en sus recursos naturales. Cuenta con una amplia costa que cubre tres zonas marítimas definidas (Mediterráneo, Atlántico y Canal de la Mancha). Posee varios sistemas montañosos que a excepción del Macizo Central delimitan parte de sus fronteras (Alpes, Jura y Pirineos). Por su parte, varios ríos importantes como son el Loira, Ródano, Sena y Garona surcan sus tierras.
La misma gran extensión territorial le brinda a Francia una gama variada de paisajes y climas. Sus variantes en latitud y altitud le permiten condiciones distintas como las mediterráneas (Languedoc, Rosellón, Provenza o Córcega), oceánicas (Aquitania, Bretaña o Normandía), continentales (Borgoña, Champaña o Lorena) y de alta montaña (Auvernia, Pirineos o Alpes).
Una cultura rica que se ha nutrido de una larga historia. Francia ocupa lugares protagónicos desde los tiempos del Imperio Romano pasando por la época medieval, el gótico, el barroco, el Siglo de las Luces, la Revolución Francesa y finalmente la época contemporánea. La arquitectura, el arte, el diseño, la moda, la gastronomía y demás muestras culturales le proporcionan a este país un atractivo especial.
Su idioma, el francés, es uno de los más hablados a nivel mundial. En gran parte por el domino colonial que tuvo el país por varios siglos. Por ello, América, África, Asia y las islas del Pacífico comparten lazos tanto culturales como comerciales con la nación francesa. Estos lazos promueven un mayor flujo de visitas al país franco.
Tanto en el pasado como actualmente, Francia se coloca entre las primeras grandes economías del mundo. Es un país de innovación y gran desarrollo tecnológico. Asimismo, conserva grandes paisajes agrícolas de gran atractivo turístico en los cuales aun domina el encanto de los métodos de producción tradicionales y los negocios a pequeña escala.


Demanda turística
Hoy día aproximadamente el 60% de los franceses vacacionan fuera de su hogar. No obstante, la mayoría toman sus vacaciones dentro del propio territorio nacional. Muchos, siguiendo la tradición, eligen su destino de vacaciones de verano en la zona sur del país. Sin embargo, esta tendencia ha ido cambiando en la actualidad, sobre todo, por la introducción del euro, las aerolíneas económicas (low cost) y el aumento del tiempo libre.


Recursos turísticos

En Francia, contrario a otros países europeos, los recursos y productos turísticos se encuentran bastante repartidos dentro del territorio nacional. Sin embargo, existen notables diferencias entre las diferentes zonas turísticas del país y algunas, definitivamente, se encuentran más desarrolladas que otras.

El territorio francés podría dividirse en seis grandes regiones que a su vez pueden presentar zonas con estilos y características particulares:

El norte francés – es una región amplia que limita al norte con las costas del Canal de la Mancha y hacia el sur se extiende hasta la zona metropolitana de Paris, capital nacional. Incluye regiones como Artois y Picardía en el extremo norte que han servido durante siglos como tierras de paso. En ellas se destacan ciudades como Calais o Lille. Otras zonas de relevancia turística son Normandía y Bretaña, regiones atlánticas con estilos muy particulares donde el mar y las influencias inglesas y celtas han marcado su destino. Un punto destacable de la zona es la abadía de Mont Saint Michel en Normandía.
París y sus alrededores – esta zona localizada en la región de Isla de Francia está dominada por la ciudad de Paris, centro político y cultural de la nación y destino turístico de fama mundial. Atracciones turísticas como la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la catedral de Notre Dame o el Museo del Louvre hablan por si solas. Sin embargo, a las afueras de la capital francesa se pueden encontrar atractivos turísticos como el Palacio de Versalles o el parque temático de Disneyland Paris. Mas al sur se encuentra la región denominada Centro, un lugar llano donde surcan las aguas del Loira y abundan los castillos. Como ciudad importante destaca Orleans.
El oeste francés – demarcado por el océano Atlántico en todo su litoral occidental, goza de un clima oceánico y de innumerables playas. Se destaca por ser una zona de relevancia gastronómica y de hermosos castillos. Lo componen las tierras de los Países del Loira, Poitou-Charentes y Aquitania. Sus costas se inundan en los veranos con algunos puntos turísticos destacables como Biarritz y Arcachon. Si se pasa a la zona interior se descubren zonas turísticas muy famosas como el Valle del Loira con sus atractivos castillos y palacios tan antiguos como los tiempos del Renacimiento (Chambord o Chenonceau pueden ser dignos ejemplos). Otro atractivo importante son las cuevas de Dordogne en donde existen ejemplos del arte prehistórico y si se prefiere un buen vino entonces se debe hablar de la ciudad de Burdeos y los famosos viñedos que le rodean.
El este francés – se extiende desde Champaña hasta el Franco Condado pasando por regiones como la Lorena, Alsacia y Borgoña. Al igual que el norte históricamente ha sido un lugar de paso a través del cual se comerciaba y se movilizaban ejércitos. La región de Champaña es famosa por su vino espumoso y por la ciudad de Reims, considerada la capital religiosa de Francia. La Lorena es una zona industrial que tiene como elemento turístico la ciudad de Nancy. Por su parte, la Alsacia región disputada históricamente entre Francia y Alemania hoy día destaca por su pintorescas villas, sus aires de cultura alemana y la ciudad de Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo. Por último, están la Borgoña y el Franco Condado regiones históricamente ricas con ciudades medievales que ejemplifican antiguos momentos de gloria. Destacan grandes ejemplos del romanesco como las abadías de Citeaux y Cluny, ciudades como Dijon o los vinos de Côte d’Or y Beaujolais.
Las montañas francesas – es zona compuesta por tres cadenas montañosas importantes, siendo los Alpes la más destacada tanto a nivel turístico como por su elevación. Estas montañas localizadas en gran parte en la región de Alpes-Ródano poseen una cultura de montaña basada por años en el pastoreo. Hoy día, su economía se mueve hacia el turismo e incluye actividades al aire libre, senderismo, lagos y paisajes montañosos y, en invierno, todos los deportes de alta montaña. Por su parte, la segunda región montañosa más destacada es la cadena de los Pirineos, localizada en la zona sur del país colindante con España.  Estas montañas poseen características similares a los Alpes pues son una cadena montañosa de gran altura. A nivel regional, gran parte de su territorio pertenece a la región de Mediodía-Pirineos aunque partes de la cadena montañosa se extienden al Languedoc y Aquitania. Por último está el Macizo Central, como tercera zona montañosa de gran relieve. Localizada en el centro-sur del país, concretamente en las regiones de Auvernia y Lemosín, es tierra de volcanes extintos. Ejemplo de un turismo más natural y de aventura en donde destacan las formaciones geológicas, las aguas termales, los deportes de naturaleza, el agroturismo y, recientemente, los deportes de invierno. Tal vez, su punto turístico más famoso sea la ciudad de Vichy con sus famosos spas.

El sur francés – es una de las regiones más turísticas y famosas de Francia. Se compone principalmente, del Languedoc-Rosellón y de Provenza-Alpes-Costa Azul, dentro de la cual está la famosas Riviera Francesa. Son zonas mayormente visitadas en verano y están delimitadas por el mar Mediterráneo. Sus paisajes coloridos y la luz de sus días son muy apreciadas por los mercados de la Europa del Norte. Tiene entre sus atractivos ciudades de litoral muy famosas como Cannes, Marsella o Niza. También tiene ciudades que destacan por su historia como Aviñón, la cual alguna vez fue sede del papado o Carcassonne, gran ejemplo de una ciudad medieval restaurada. Dentro de esta región también se debe mencionar la isla de Córcega, la cual ofrece impresionantes paisajes del oeste mediterráneo. Allí se diferencian dos grandes regiones: la montaña, cubierta de bosques de pinos, y la costa. En ambos casos se perciben estilos de vida tradicionales que han logrado sobrevivir hasta nuestros tiempos.

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